miércoles, 20 de mayo de 2009

San Xoan

Efigie Olmeca Madre TierraEl viernes pasado todo el mundo estaba robando carros, portales... sin embargo un servidor estaba limpiando la barra del pafeto (PUB si lo preferís) acordándome de la madre que parió al jefe por hacernos limpiar todo para tres personas que tuvimos en toda la noche. Os pongo en antecedentes: yo de jueves a domingo suelo trabajar en un garito, en el cual me pasan grandes aventuras que ya os iré contando... Bueno la cosa es que este fin de semana por ser San Xoán (San Juan) tuvimos muy poco trabajo por lo cual nos dedicamos a jugar una partida al billar (claro está ante la ausencia del jefe) cuando en ese momento veo por la ventana que se acercan tres mujeres y un hombre.

Me pongo tras mi lugar natural, detrás de la barra, cuando en ese momento siento un escalofrío que recorre todo mi sistema nervioso. Nunca había visto a una mujer tan mayor con minifalda, medias de rejilla y un top que dejaba a la vista "su tableta de chocolate"; bueno era el típico "disfraz" que me encantaría ver en una chica (como en su nieta por ejemplo)... Las medias dejaban traslucir unas piernas llenas de varices (no era que se notaran pequeñas venas, sino que formaban pequeños relieves en las medias) por no hablar de su barriga "morena", en realidad tenía una tonalidad digna de un pez muerto de la cual colgaban pellejos de por los menos 5 cm.

Tengo que hacer especial mención a su "ligero" maquilllaje, solo para daros una pequeña idea una casa lleva menos pintura que la susodicha mujer aparte de unos "sensuales" labios pintados de color rojo; los labios sólo tenían un fallo que se lo podía achacar al alzheimer...

Venía acompañada por dos amigas: una de ella era más o menos normal, debía tener sobre cuarenta años, bien conservada; su único fallo fue que quiso ligar conmigo pero me negué (ves cari como aguanto la presión) ¡¡¡Coño podía ser mi madre!!!! aunque en un cierto momento me acordé que podía encasquetarsela a un colega (se dice el pecado, no el pecador), por lo cual decidí ser más diplomático...La tercera en discordia era una mujer oronda que desde que entró solo me decía a gritos: "Pincha, a este guateque sólo le falta un poco de salsa" (veis el miedo que pasé durante toda la noche). Me dan escalofrios de acordarme como se movía su barriga mientras intentaba algo cercano a bailar...

El único que en realidad se salvaba era el hombre que las acompañaba (¡¡¡¡un santo!!!! había que proponerlo para la canonización); mi teoría es que las acompañaba porque tenía un colocón de aupa. Eso explicaría por que no hablaba casi nada, y por qué tardé 5 minutos en entenderle lo que quería, por no mencionar que al bailar tenía un gran movimento de cintura que era debido a sus esfuerzos por mantener el equilibrio.

Ya veis que siempre existirá un friki mayor que vosotros...

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