miércoles, 16 de marzo de 2011

El sacrificio de los druidas ( ÉPICA parte VI )


De forma repentina, el día se volvió noche sobre el templo de Lexus. Bellgram y Dresga se miraron intercambiando expresiones de extrañeza. A unos metros, las arenas guardadas por Dresga parecieron cobrar vida, alumbrando una especie de menhir pétreo en el centelleaba una pequeña llama.

Una forma desconocida comenzó a avanzar hacia ellos. Cuando estuvo más cerca, la luz del candil que portaba, permitió distnguir una especie de monje harapiento y encorvado que portaba un libro.

'Hola, Bellgram, Dresga, encantado de volver a veros' dijo el viejo haciéndoles una pequeña reverencia. Bellgram, extrañado le preguntó:'¿Te conozco?'. El sabio sonrió y le dijo,'bueno, yo me encargo de anotar todos las entradas a este mundo, el día que Lexus te dejó pasar te anoté en este libro, por eso digo que ya os conozco. Pero silencio ahora voy a hacer mi trabajo'.

El viejo oteó el horizonte y abrió el libro, en la lejanía empezó a crearse una estela de luz y a medida que se acercaba podía distinguirse que estaba compuesta de pequeñas motas. Al acercarse al templo, esas motas se volvieron letras quedando atrapadas en el libro, sobre el templo una estela de luz.

El sabio cerró el libro y la luz se sumergió en las arenas. La luz del día volvió al desierto.

Dresga preguntó '¿qué ha sido eso?' y el sabio le contestó, ' acabáis de ver a Lexus usando su derecho a expulsar a alguien de su mundo, cuando ocurre esto la pequeña gota de energía vital que permitía a ese personaje existir aquí regresa a Lexus. Lo que ha pasado es que
Lexus está recobrando consciencia y para sanarse necesita energía y para ello ha expulsado a todo ser perteneciente al Reino de los Druidas'

' Por cierto, Lexus aún no ha acabado', sentenció el sabio. De inmediato, las zarzas que rodeaban al templo desaparecieron y las paredes del templo comenzaron a llenarse de dibujos rúnicos. Bordeando la puerta, dos guerreros arbóreos se enraizaron desde algún lugar bajo tierra. Sin duda el templo se había reforzado, parece que la prisión estaba preparándose para acoger a alguien aún más fuerte que Saggias. ¿Pero quién?
A muchas millas de allí, un extraño con una armadura osc
ura y de franja cruzada, se vió sorprendido por una cadena que se anudó en su pie.

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